Sostenidos por SentiMenti, el Programa de Educación Emocional de Michelangelo, nuestros estudiantes participaron de una propuesta especialmente pensada para profundizar el desarrollo de sus competencias emocionales.
Sabemos que cuando niños y adolescentes logran conectarse con lo que sienten, el aprendizaje adquiere mayor sentido y profundidad. Por eso, invitamos a las familias a acompañar el proceso: compartimos una canción para escuchar en casa y propusimos que los chicos la trajeran leída y reflexionada.
A partir de allí, se generó un valioso momento de metacognición en el aula. Cada estudiante pudo reconocer sus emociones, ponerlas en palabras, compartirlas y escuchar las de otros, en un clima de respeto y confianza.
Fue un espacio significativo de diálogo y reflexión que fortalece habilidades fundamentales para la vida: el autoconocimiento, la empatía y la expresión emocional.
